Degustamos Pintom, un Pinot noir argentino

La vinoteca Winemakers se encuentra sobre la Plaza Vicente Lopez, en el barrio central de Recoleta, de Buenos Aires. La hemos descubierto una tardecita de verano, decidimos entrar y degustar algo allí.

Siguendo las sugerencias de su gestor Juan, hemos probado un par de Malbec y luego un vino blanco Torrontés, junto a un delicado queso de cabra. Tomamos un aperitivo excelente y así decidimos comprar una botella de vino. Elegimos Pintom, un Pinot noir argentino producido por Gabriel Dvoskin.

El productor Gabriel Dvoskin

 

Por varios años, Gabriel ha trabajado de periodista en Europa y en otras partes del mundo. En Francia, cultivando una pasión por el vino, ha comenzado a dedicarle largo tiempo y trabajo. Luego ha explorado diferentes regiones vitinícolas en Europa y en América. Al final, Dvoskin volvió a Argentina y se estableció en Mendoza, tierra de grandes vinos, donde compró sus viñas y empezó a producir sus vinos.

Su Pinot noir Pintom nace de uvas cultivadas biológicamente en la finca de El Cepillo (Valle de Uco). El Cepillo surge a 1000 metros de altura y se extiende por 10 hectáreas, dos de las cuales son reservadas al Pinot Nero. El clima es continental y el terreno pedregoso y calcáreo. Pintom es producido siguendo la filosofía biodinámica y madura por 12 meses en roble francés.

(El nombre del vino, “Pintom”, deriva de la unión de “Pinot” y “Tomás”, que es el nombre del hijo de Gabriel.)

Pintom en la copa

 

De un color rubí cautivador, Pintom regala delicados perfumes de frambuesa, mora, y frutos de bosque, acompañados por elegantes aromas que recuerdan el bosque. Degustándolo se confirman sus aromas.

El vino es fresco, armonioso y elegante, y se distingue por su apropiada acidez, que invita sin dudas a un nuevo sorbo. Es perfecto con quesos y fiambres locales, pero se puede maridar bien a un plato principal de carne de atún.

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