Cena con degustación al i-Suite de Rimini

Hemos estado hace poco tiempo en Rimini , en ocasión del Web Marketing Festival. El clima agradable de fines de junio estimulaba nuestras ganas de gustar algunos platos especiales a base de pescado a pocos metros del mar. Justamente mientras paseábamos por el paseo marítimo de Rimini que descubrimos i-Suite, un hotel de cinco estrellas con un restaurante anexo y abierto al público externo.

La cena y el vino nos gustaron tanto que quisimos profundizar la filosofía detrás de las propuestas culinarias del chef. Así es que hemos descubierto que se llama Daniele Succi, es de Rimini propiamente y cocina desde hace 26 años. Daniele creció en la cocina del restaurante de su familia. ¡Su primera experiencia con el rodillo para amasar remonta a cuando tenía sólo 6 años!

Succi prefiere usar productos locales y da mucha importancia a su estacionalidad; pero también ama integrar su cocina con contaminaciones internacionales. Uno de sus ingredientes típicos es la ocra, una verdura con características organolépticas muy particulares.

Daniele trata de transmitir en cada plato su pensamiento y sentimientos, y de suscitar en el huésped curiosidad y preguntas. Además del gusto, le interesa en manera particular el visual, la consistencia, y el equilibrio nutricional. Durante el transcurso del año propone cuatro menús diferentes, cada uno caracterizado por una búsqueda específica, que le permite expresar su filosofía.

Nuestra cena a base de pescado

Nuestra noche en el i-Suite inició con una propuesta de Daniele: una pequeña entrée a base de aguacate, que nos ha acariciado enseguida con sabores refinados. Como antipasto ordenamos Contro Corrente, pues nos impactó ya su nombre y la descripción que hizo la camarera. Luego, el chef nos desveló que con este plato trata de expresar el movimiento de las mareas. Por ello, “peina” sobre el plato una crema de patatas violetas, sobre la cual acomoda una selección de pescado azul: tartare de atún, anchoas marinadas sobre pan brioche, caballa a la catalana, sandwich de boquerones a la milanesa con tomates secos y un bocadito de pez espada al carbón. Cada uno condimentado y presentado singularmente, como un sujeto bien distinto da los otros.

Luego hemos continuado con un plato regional, el Fritto misto dell’Adriatico. Se propone en distintas variantes, en base a la estacionalidad. Nosotros teníamos calamares, camarones, camaroncitos transparentes, boquerones, Arnoglossus laterna, Gobius paganellus, salmonetes, calamares pequeños, otros pescaditos y espárragos de mar. Cada pedazo se enharina en una mezcla de harinas creada por Succi. El frito se sirve junto a una ensaladita del huerto, rigurosamente estacional, a una salsita agridulce deliciosa y al gomasio. Se trata de un condimento macrobiótico preparado por Daniele, con semillas tostadas unidas a la sal dulce de Cervia; todo pasado en el Suribaci, el mortero tradicional japonés.

Tornese 2015: Chardonnay y Riesling

Para acompañar los platos, elegimos el Vino Bianco Il Tornese 2015, de Cantina Drei Donà Tenuta La Palazza. Producido en los campos de Forlì. El vino es un blend de Chardonnay (50%) y Riesling (50%). Expresa el carácter que el territorio local puede dar a las vides internacionales. Dada la integración entre local e internacional de la cocina de Daniele Succi, el nuestro se demostró un maridaje muy adecuado.

Después de 12-18 horas de maceración en frío con sus hollejos, el Chardonnay y el Riesling Renano se vinifican separadamente en acero inoxidable, con temperatura controlada. Luego, el 15% del Chardonnay fermenta en tonneaux de madera francesa por unos 30-40 días, siempre con la temperatura controlada. La crianza se realiza sobre las lías nobles por 4 o 5 meses. Después de haber realizado la cuvée, el vino descansa en acero por un mes y luego se realiza la crianza en botella por 3 meses.

Observándolo en la copa, descubrimos un color amarillo pajizo brillante e intenso. En la nariz nos sorprenden frutas exóticas y tropicales, acompañadas por elegantes sensaciones de vainilla. Degustándolo, encontramos un gusto delicado, con una frescura invitante y una óptima persistencia. El Tornese acompañó nuestra cena con su individualidad marcada y con sus continuas invitaciones a explorar nuevos matices en compañía de los platos.

Ha sido muy agradable cenar en el i-Suite, y su cuenta razonable ha confirmado la impresión de oferta elegante pero accesible del local. Hasta pronto!

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